Alquiler de apartamentos en Costa Ballena

Costa Ballena es un destino emergente de la costa andaluza.

Playas, gastronomía, deportes, cultura y mucho más.

Turismo en Costa Ballena

El nombre del lugar, según reza la leyenda, se debe a un ejemplar de ballena que fue a parar a la playas de este paraje, aunque puede ser que simplemente quedara varada como suele ser común en esta especie. Pero los imaginativos lugareños compusieron un relato más romántico e incluso turístico para explicar su aparición en la costa. Según dicen, el cetáceo anhelaba un mar templado y dedicó su vida a la búsqueda. Finalmente, su deseo se cumplió en cuanto cató las aguas de esta zona, pero ya era una anciana achacosa y acabó pereciendo en sus costas. Desde entonces, el paraje responde al nombre de Costa Ballena. Los que quieran desenterrar los huesos del cetáceo habrán de enfilar la ruta hasta Andalucía, y apearse en la provincia de Cádiz, muy próxima al municipio de Rota, al que pertenece Costa Ballena. Allí crece esta urbanización, con ínfulas de paraíso, que se encuentra circundada por extensas playas, concretamente cuatro kilómetros, además de “trepidantes” campos de golf, hoteles y apartamentos.

Cómo llegar

Aquéllos que quieran transitar por este compendio de golf y playas podrán hacerlo a través del aeropuerto de Jeréz, situado a 28 kilómetros. Por tanto, gana la batalla en cercanía a los aeródromos de Sevilla (110 Km.) o Gibraltar (115 Km.) El viajero se podrá decantar por el ecológico tren que le dejará en la estación sevillana y, desde ahí, deberá tomar otro ferrocarril hasta Jerez. Una vez en suelo jerezano sólo los taxis podrán sacar al trotamundos del atolladero. Para los que opten por el automóvil, éstos cuentan con una óptima red de carreteras para circular a toda vela hasta Jerez, después deberán internase por la A-333 para acceder al complejo vacacional.

Economía

Abordar este apartado es prácticamente absurdo, puesto que la respuesta es obvia: turismo. Costa Ballena responde al perfil de ciudad creada para el embeleso del turista cuyas inquietudes se mueven en torno al sol, la playa y la práctica de golf. Así que para una lección de historia o un poco de acción viajera, el visitante deberá abandonar el perímetro de la urbanización. Por cierto, quienes desean estar al cabo de la calle de lo que acontece en este complejo deben visitar un medio de información local que resulta curioso dado el carácter residencial y turístico de la zona: www.gacetacostaballena.com

Visitas esenciales

Una vez que el recién llegado se harte de jugar al golf, de pasear por la playa y cuestionarse acerca de la verisimilitud de la historia de la ballena, deberá probar suerte en Rota o la vecina Jerez de la Frontera.

Rota

Esta villa depara sorpresas para el trotamundos como el Castillo de la Luna o la iglesia de la O. Deambular por ella supone llenarse la mirada de historia y playas, al tiempo que el estómago se llena de rica comida.

Castillo de la Luna

Sus estancias acogen la administración local de la ciudad y su construcción, que data de 1295, se atribuye a Guzmán el Bueno. Presenta una planta rectangular y cinco torreones rebosantes de historia.

Alrededores

Jerez

John Wayne ensalzaba el atractivo de esta ciudad cada vez que se arrimaba a la barra de algún salón del oeste americano y pedía al camarero de turno un Jerez bien cargado. Además de lingotazos de un excelente licor, que ya se producía en el siglo XVII, la ciudad brinda la elegancia de sus caballos y una colección de monumentos cuya visita dejará exhausto al viajero. Aquí citaremos una muestra insignificante de ellos.

Iglesia de San Juan de los Caballeros

Dicho templo muestra un estilo mudéjar y fue levantado durante los siglos XIV y XV. Esta iglesia acoge los sepulcros de los caballeros pertenecientes a la orden militar.

Palacio Marqués de Villapanés

Para deleitarse con su estampa, el viajero ha de poner rumbo al barrio de San Miguel, a la confluencia entre las calles de Empedrada y de Cerro Fuerte. Si se fija bien, el turista advertirá que, en realidad, tal palacio es la suma de dos viviendas: la casa grande y la casa chica.

Gastronomía

El sibarita tendrá a su disposición bocados tan jugosos como los pescados y marisco recién salidos del mar, así como guisos marineros y verduras de la zona. Todos estos platos piden a gritos la escolta de un jerez o un moscatel chipionero (de Chipiona). Por supuesto, el turista gastronómico, a no ser que sus convicciones sean vegetarianas, no puede mostrarse indiferente a la Urta a la roteña, un pescado muy típico de la zona. Conclusión: el viajero habrá aterrizado en un “parque natural” de la gastronomía.